Pequeña historia de un negocio

Un pescador pesca una trucha y la olvida en la barca. Al día siguiente decide envolverla bien y venderla en diez pesos. El comprador abre el paquete y al ver que el pescado no huele a fresco lo vende en 30 pesos. El nuevo comprador la vende en 100. Hasta que uno paga 200 y al ver que la trucha está en mal estado va en busca del pescador.

Esta trucha no se puede comer. Está podrida, dice.
Por supuesto -le contesta el otro-. Pero no era para comer, era para vender.

Fuente: ¿Es cierto que los yetties de Internet son millonarios?


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